Cuando se habla de la dermatitis atópica no muchas personas saben exactamente de qué se trata o cómo debe tratarse, sobre todo cuando esto ataca a un bebé o a un niño pequeño. Para aclarar un poco esta es una enfermedad inflamatoria de la piel que no es contagiosa y que puede ser hereditaria; está asociada directamente con la piel seca y la piel que se irrita con facilidad.

Esta es una enfermedad que se manifiesta con lesiones que provocan un picor demasiado intenso y que puede afectar cualquier parte del cuerpo.

Esta es una enfermedad que aparece sobre todo en las mejillas, en la barbilla, en los muslos, los brazos y el pecho. Eventualmente las lesiones se pueden extender o evolucionar con el paso del tiempo, pero que pueden desaparecer con la edad, sin embargo aunque esta continúe toda la vida, se puede normalizar en algunas temporadas y puede empeorar en otras.

Diagnóstico de la dermatitis atópica

La piel atópica no tiene alguna prueba para diagnosticar esta enfermedad de la piel, los médicos hacen una exploración física y un estudio sobre los antecedentes familiares o las alergias que nos pueden hacer reaccionar de esta manera.

El bebé puede ser remitido al dermatólogo o a un alergólogo para que puedan hacerle las pruebas de alergia y con ellas saber qué alimentos o cosméticos deben dejar de usarse o consumirse. Para aliviar los síntomas de la dermatitis atópica es posible que el médico recete algunas cremas, tratamientos y antialérgicos para hacer la enfermedad mucho más llevable.

Sin embargo, estos tratamientos son personales, los tratamientos de la dermatitis atópica son muy diferentes de una persona a otra, la función principal de estos es que se sane la piel y se prevengan los brotes o al menos que estos sean menos fuertes cuando se presenten.

Medidas para el tratamiento

Como te comentábamos para poder recetar cualquier tratamiento se deberá estudiar lo que está causando esta enfermedad en la piel, así como la gravedad de la dolencia. El tratamiento consistirá en algunas medidas que te explicaremos a continuación.

1-. Los cuadros leves: Estos son aquellos en donde se recetan medicamentos para mejorar la hidratación de la piel y prevenir la irritación de la misma.

2-. Los cuadros moderados o con picor intenso: En este caso se le añadirán lo antes mencionado y se le recetará algún antiinflamatorio, usualmente es el corticoide, que se aplique a la piel y además un antihistamínico que sea administrado de forma oral.

3-. Los cuadros intensos, extensos y rebeldes: Para este cuadro se recetarán los corticoides por vía oral, estos deberán ser administrados por un tiempo leve y deberá estar en constante supervisión del médico tratante.

Algunos médicos, dependiendo del caso que estén tratando, pueden añadir un tratamiento con luz ultravioleta o con el uso de inmunosupresores. Además el paciente y los familiares deberán alejarse de los factores o los diferentes estímulos que pueden empeorar la enfermedad e incentivar que quien padezca esta enfermedad de la piel lleve una vida mucho más saludable y que siempre esté al pendiente de lo que puede estar afectando su condición.