El vaporizador personal, llamado igualmente cigarrillo electrónico, ha conocido una evolución tecnológica muy rápida en el espacio de estos últimos 3 años. Los formatos box han sido prácticamente reemplazados por los formatos tubos, y el fumador que desea pasarse al vapeo para dejar de fumar, puede encontrarse un poco perdido en el momento de elegir.

Autor: Lindsayfox-Pixabay

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Batería formato box

Suele ser normal que los fumadores busquen un objeto pequeño, no demasiado diferente del cigarrillo habitual, pero con la llegada de los formatos box que todo el mundo puede ver ahora en las manos de muchos vapeadores, hace que sea menos difícil convencer a un fumador que debe equiparse con este tipo de material.

Batería de tipo eGo

En efecto, el interés principal de este formato es su autonomía, que representa de 2 a 3 veces la de un tipo eGo, puesto que permite ahora tan solo disponer de una batería, y no de 2.

También se cargan más rápido y con USB, lo que permite vapear mientras que se recarga en caso de urgencia.

El atomizador debe ser del tamaño suficiente y fácil de usar para el vapeador que se inicia. Es cierto que el vapeador confirmado puede escoger después unos cigarrillos electrónicos más gruesos, o que produzcan más vapor, o que permitan la posibilidad de saborear mejor los diferentes aromas. No obstante, vemos todavía con demasiada frecuencia a principiantes mal aconsejados que se orientan hacia este tipo de atomizadores para vapeadores confirmados.

Por lo tanto, ya se acabaron los vaporizadores en forma de cigarrillo, o los formatos tubo con voltaje variable o no. Ahora se deja sitio a los formatos box o tubo de voltaje variable, que ofrecen un vapeo más cómodo, y que pueden ser regulados sobre un gran abanico de valores.

La nicotina

Cada cigarrillo recuerda al cerebro que es el medio más fácil para consumir la nicotina necesaria. En efecto, la nicotina que se obtiene con un cigarrillo en 5 minutos, requiere entre 30 y 45 minutos para obtenerla con el vapeo.

Finalmente, no conviene culpabilizarse si se tiene la impresión de tener continuamente el vaporizador personal en la mano o en la boca. Es la consecuencia de esta menor eficacia para ofrecer nicotina la que obliga a tomar bocanadas de vapor con mayor frecuencia de lo que se hace con un cigarrillo.

No cabe duda que la nicotina, y no tanto el humo o el hecho de fumar, es el elemento del cigarrillo que produce adicción. Así pues, vapear un líquido con nicotina, es el primer paso para dejar de fumar tabaco tradicional.