Un interesante artículo publicado en Planeta Mama por la Dra. Marisa Gandsas donde nos habla del clasico problema del reflujo en los bebes, algo muy comun en los niños.

En el artículo publicado nos habla de algunas cosideraciones a tener en cuenta a la hora de tomar medidas con este asunto.

¿Qué es el Reflujo gastroesofágico?
Se denomina reflujo gastroesofágico al pasaje de alimentos y jugos gástricos desde el estómago al esófago, pudiéndose observar a veces en la boca o a través del vómito.
Al reflujo hay que diferenciarlo de la regurgitación normal de alimentos que es sólo el pasaje de alimentos sin jugos gástricos y que suele deberse a que el niño comió de más, sin ninguna implicancia patológica.

¿Cómo se produce?
En la parte inferior del esófago se encuentra el esfínter esofágico inferior; éste es un músculo que actúa como una llave de paso que cuando llega el alimento al estómago, se cierra y no deja que el bolo alimenticio ascienda hacia el esófago y/o cavidad bucal.
Lo que ocurre es que en los niños menores de 1 año y principalmente en los menores de 6 meses, este músculo no está del todo maduro y por lo tanto no se puede cerrar el paso a los alimentos totalmente, motivo por el cual es frecuente que todos los niños tengan cierto grado de reflujo y más aún si solo se alimenta de leche, que como todo líquido, tiende a subir mas fácil. Al introducir las papillas, sumado a que el estómago empieza a crecer y que el niño se puede poner en una posición más erguida, este reflujo comienza a desaparecer.
Solo los reflujos que le producen al niño algún problema se deben tratar.

¿Cómo se manifiesta?
El vómito puede ser el único indicador de reflujo o estar acompañado por otros síntomas. No es un vómito donde el niño se queda tranquilo, generalmente va acompañado de llanto (por la acidez de los jugos gástricos).
También el niño puede expresar gestos de desagrado, gran producción de saliva, dificultad de conciliar el sueño tranquilo, descenso o estancamiento en el peso (ya que comen menos por miedo a sentir la acidez estomacal).
En los niños menores de 6 meses puede provocar apenas (interrupción de la respiración) y/o broncoespasmos.

¿Cómo se diagnostica?
El pediatra será quien sospechará acerca del reflujo gastroesofágico de acuerdo a la historia clínica de cada paciente y evaluando sus síntomas y ante la sospecha, le solicitará algunos estudios:

* Estudio radiológico: Seriada esófagoduodenal con contraste. Permite valorar toda la anatomía desde el esófago hasta el duodeno y descartar alteraciones anatómicas.
* Estudio de Phmetría de esófago: una vez descartada la causa anatómica, se solicita una Phmetría monitoreada de 24 hs que consiste en la introducción de un delgado electrodo tipo ” tallarín” a través del esófago. De esta manera se mide el grado de acidez del reflujo. También se mide la frecuencia de los reflujos y de esta manera se determina si es patológico o no y si necesita tratamiento.
* Polisomnografía: es un estudio que se realiza en niños que además de los síntomas de reflujo tienen apneas. Se realiza durante el sueño del niño.

¿Qué hacer?
El tratamiento del reflujo consta de tres aspectos fundamentales: la alimentación, la postura del niño y el medicamentoso.

Con respecto a la alimentación, el niño deberá recibir la comida adecuada para su edad pero de manera fraccionada, es decir pequeñas porciones o volúmenes de leche a intervalos más seguidos. A partir del quinto mes se puede espesar la leche, ya sea materna o de fórmula, con algún cereal precocido y a partir de los 6 meses comenzar con las papillas.

Cuidados posturales: no movilizar mucho al niño luego de su alimentación si es propenso al vómito, como así también mantenerlo erguido luego de que coma para que el aire se acumule en la parte superior del estómago. Elevar el colchón de la cuna entre 30 y 40 grados en la cabecera y en el cochecito si se trata de un niño que permanece en él bastante tiempo del día.

Aspecto medicamentoso:
Si después de poner en práctica los consejos antes descriptos y no se evidencia ninguna mejoría, se deberá recurrir a los medicamentos.
Siempre el tratamiento medicamentoso es a partir de los 6 meses, ya que como explicamos, hasta esta edad, puede ser por una inmadurez del esfínter y tal vez se resuelva sola. Si el niño presenta apneas es indicación de tratamiento medicamentoso independientemente de la edad.
Hay medicación que refuerza el esfínter esofágico inferior, es decir, que ayudan a cerrar la válvula impidiendo el pasaje del alimento y jugos gástricos hacia el esófago y ayudando a que el estómago se vacíe más rápido. También hay otro tipo de medicamentos que inhiben la secreción ácida del estómago (antiácidos).

¿Cúando se recomienda la cirugía?
Hay un 10% de niños con reflujo patológico que no responden a los tratamientos anteriores y deben recurrir a la cirugía. Actualmente se utiliza la laparoscopía, un procedimiento mínimamente invasivo, con pocos riesgos para los niños y mejor recuperación.