La alimentación de niño en sus primeros meses de vida es absolutamente importante y esencial para el correcto desarrollo del neonato. El carecimiento de esta en la dieta del niño conlleva un déficit de nutrientes únicos que posee este alimento, considerado como el más perfecto entre todos para el humano recién nacido.

Tiene una función nutricional pero también predominantemente inmunológica, gracias a ella el niño recibe una gran cantidad de agentes necesarios para mantener una buena defensa ante los agentes infecciosos que puedan rondar en torno a él los siguientes días de vida.

La existencia de la leche materna se basa en un mecanismo hormonal que comienza desde el embarazo con la producción y almacenamiento de esta por parte de las glándulas mamarias. Estas glándulas se componen de muchos lobulillos con adenómeros dispuestos en forma alveolar que secretan proteínas, grasas y agua, entre otros complementos. La hormona encargada de la lactogénesis es la prolactina, secretada por vía hipotalámica.
La expulsión de la leche es causada por la oxitocina ante un estímulo en el pezón.
Las células encargadas de este proceso captan sustancias plasmáticas y las transportan hacia la luz de la glándula o sintetizan nuevas a partir de ellas.
De esta manera aparece la inmunoglobulina A, que se transfiere al bebé por este método.

La leche de una mujer no mantiene homogeneidad a lo largo de todo el tiempo que se extiende su amamantamiento. Pues genera diversos contenidos nutrimentales que caracterizan diversas etapas, a saber:

Calostro: es la leche que se secreta en los primeros días de lactancia, un período comprendido entre el día 1 y el día 7 posterior al parto. Es rico en proteínas pero más pobre en grasas y lactosa, esto causa además que el nivel energético medido en kilocalorías también sea menor. Ostenta un color amarillento por ser rico en betacaroteno, entre las proteínas que se cuentan en este líquido se encuentran: inmunoglobulinas, factor de crecimiento, lactoferrina. El volumen secretado llega hasta los 580 mililitros al culminar la etapa.

Leche intermedia o de transición: Es otro tipo de secreción láctea que se sucede entre los días séptimo y décimo posteriores al parto. En realidad es un punto intermedio entre lo que es el calostro y la siguiente etapa con un característico aumento de los niveles de lactosa. El volumen secretado suele ser de 650 mililitros diarios.

Leche final o madura: Luego del día quinceavo la leche materna consigue su punto más maduro que continuará generándose hasta pasado el año de haber dado a luz. El promedio del volumen producido ronda los 750 mililitros por día e incluso puede llegar hasta los 1200 mililitros diarios si se amamanta a más de un niño. Tiene características alcalinas con un ph de 7.01 y aporta entre 650 y 700 kilocalorías por litro.

Entre los elementos nutricionales que posee esta leche se puede citar a:

Los hidratos de carbono: El componente de este tipo más importante dentro de la leche materna es la lactosa, un compuesto formado a base de glucosa y galactosa. Posee aproximadamente 70 gramos de lactosa por cada litro.
La galactosa por su parte es indispensable para la formación de cerebrócidos que son componentes importantes para el desarrollo y funcionamiento correcto del sistema nervioso central.

Lípidos: Tanto lípidos como glucosa son componentes que toman un papel predominante a la hora de la producción de energía por parte de las células del cuerpo humano. En la leche materna la concentración de grasas rondan los 35 a 45 gramos por litro.
La secreción de estos acúmulos están representados por grupos grasos rodeados por membrana de la célula que lo excretó (un tipo de secreción específico de éstas y que recibe el nombre de secreción apócrina)
El contenido se basa en colesterol, fosfolípidos y triacilgliceroles.
Un componente importante es el colesterol que se encuentra en una concentración de 100 a 150 miligramos por litro y que el cuerpo del niño utilizará para la formación de membranas, fabricación de hormonas esteroideas, sales biliares y correcto funcionamiento del sistema nervioso central.
La variación en la concentración y tipo de grasas presente en la leche se basa también en la disponibilidad de esta en el cuerpo de mujer que amamanta. Una dieta que se vea visiblemente carente de lípidos, será causa de una leche más pobre en contenido lipídico.
Proteínas: Como ya se ha dicho, las proteínas son unos de los componentes principales de la leche materna y la portadora de la capacidad inmunológica de ésta para con el niño. Las hay de dos tipos, caseínas y proteínas plasmáticas, siendo estas últimas las más predominantes ostentado un 60% del total. En este grupo se encuentran la lactoferrina y la alfa lacto albúmina.
También la Inmunoglobulina A ingresa en el grupo de las proteínas, es muy resistente a los procesos digestivos y por eso llega sana a nivel del intestino donde evita la adhesión de diversos agentes bacterianos.

Otros contenidos nutricionales importantes de la leche materna son las vitaminas y los minerales. Las vitaminas que se encuentran con mayor concentración en ella son la A, B1, B2, B6, B12, C y E.
Con respecto a otros elementos se puede contar Calcio, Fósforo, Magnesio, Potacio, Sodio y Cloro. También cabe destacar que la leche materna frente a la leche de vaca aporta casi 10 kilocalorías más por decilitro ingerido, un mayor nivel de lactosa y un mayor nivel de grasas.

Con respecto a otros datos sobre su efectividad e importancia en la infancia, se puede mencionar que datos obtenidos a base del estudio del metabolismo de los niños han sugerido que la ingesta de leche materna de manera cotidiana en los neonatos causarían un efecto protector contra la obesidad en la infancia y riesgos cardíacos en el adulto. Sin embargo todavía esto no ha sido demostrado con asiduidad.

De todos modos la lactancia no siempre está recomendada, en madres con enfermedades de características sistémicas e infectocontagiosas, o mujeres que hayan recibido tratamientos de radioterapia, quimioterapia, etc.
Así como siempre hay que consultar por la ingesta de cualquier medicamento o droga en etapas de lactantes.