Los bebés tienen fama de ser unos grandes dormilones, sobre todo durante los primeros días de su vida, pero en realidad, el sueño del bebé puede tardar varios meses en estabilizarse. Suele ocurrir que el bebé no se quiere dormir, que llore en cuanto se acuesta, o que sus fases del sueño sean muy cortas. Menos mal que existen varios remedios naturales para ayudar a dormir bebés correctamente.

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La paciencia

Cuando el bebé no quiere dormirse, la paciencia es el aliado principal, sobre todo si solo tiene unas cuantas semanas o pocos meses. Para ayudar a estabilizarlo, lo ideal es respetar su ritmo de sueño, y no trastocar los horarios habituales. No conviene despertarlo para que coma, por ejemplo. Si no ha comido, no pasa nada, succionará de la teta un poco más tarde. De la misma forma, no intentéis a cualquier precio intentar que duerma a una hora en particular, si visiblemente no tiene ganas de hacerlo. Al cabo del tiempo, veréis cómo el sueño del bebé se convierte en algo mucho más regular.

Instaurar un ritual para dormir

Para ayudar al bebé a encontrar sus puntos de referencia, se puede crear un pequeño ritual antes de acostarse. Por ejemplo, empezar siempre por bañarlo para que se relaje, luego se le ofrecen muchas caricias, hablándole suavemente, o cantando una bonita nana. Con el tiempo, todos estos movimientos de ternura repetidos a diario deberían ayudar a que el bebé recupere fácilmente su camino hacia los brazos de Morfeo.

Conviene hacer de su dormitorio un lugar y un remanso de paz. Quizás el bebé no quiere dormir porque encuentra demasiados estímulos en la habitación que lo mantienen despierto. Para que se duerma, conviene mantener la habitación en la calma, protegida de ruidos, de luces demasiado intensas, incluso de aromas demasiado fuertes como los que a veces penetran desde la cocina.

Además, puede ser útil montar un espacio para dormir, y un espacio de juegos, separados de forma clara. Lo interesante es que el bebé no se vea excitado al contemplar los juguetes. Otro punto importante para que el bebé duerma bien, es que no tenga ni frío ni calor. Normalmente, la temperatura del dormitorio debe oscilar entre los 18 y los 20 grados.

Finalmente, se puede realizar un masaje. Este método ha sido probado en muchas ocasiones. Y masajear suavemente la parte de atrás de la cabeza y de la espalda durante varios minutos antes de acostarlo es un método muy eficaz. Una vez relajado y sereno, el bebé tiene más posibilidades de quedarse dormido.