Todos los seres humanos estamos acostumbrados a un ritmo circadiano, es decir, según la presencia de luz. Teniendo una predisposición para dormir durante la noche, en horas de oscuridad. El recién nacido desconoce los ritmos de los adultos, siendo que en el útero materno no tenía horarios porque sus condiciones permanecían incambiadas la mayoría del [&hellip

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