No existe un bebé que no se enferme un par de veces durante su crecimiento. Para toda madre primeriza, es probable que ese sea uno de los escenarios más terribles… incluso cuando este cae dentro de los parámetros de lo normal. ¿Entonces, cómo saber si tu bebé está enfermo?

Ya que un bebé es incapaz de expresar con palabras sus dolores y molestias, deberás estar permanentemente atenta a su comportamiento habitual, por lo que es posible que notes un cambio que te permita activar todas tus alertas.

Si quieres saber con mayor exactitud cuáles son los indicios que te muestren la posible enfermedad de tu bebé, continúa leyendo.

Problemas respiratorios y similares

Las variaciones en la respiración son un indicativo de enfermedad o problemas respiratorios seguros. Por ejemplo, una respiración agitada y forzada es un indicativo de enfermedades pulmonares como la bronquitis y la bronquiolitis.

Si tu bebé tarda más de diez segundos en respirar, llama inmediatamente a servicios médicos.

Mocos y tos

Si detectas que no hay un problema respiratorio como tal, puedes proceder a limpiar la nariz de tu hijo si notas que le produce incomodidad. Utiliza solución salina para ablandar la mucosa y luego -tras adquirir el instrumento- extrae todo con una perita nasal.

Si tu hijo aún es muy pequeño, limpia su nariz con un pañuelo suave.

Cambios en la piel

Cualquier tono extraño o diferente a la piel de tu bebé es sinónimo de alerta. Si se pone así, puede ser indicativo de varias cosas: Tiene problemas cardíacos, está aguantando la respiración o no tiene buena circulación. En cualquiera de los tres casos, consulta inmediatamente a tu pediatra.

El enrojecimiento puede estar relacionado a la fiebre, el calor o los sarpullidos, debes estar atent a las señales que acompañan este fenómeno para determinar qué es.

El color amarillo puede significar ictericia en niños pequeños y problemas hepáticos en niños más grandes.

La palidez puede traer anemia, revisa los ojos y el interior de la boca del bebé.

Llanto inconsolable que dura más de dos horas

Tu bebé está padeciendo un dolor intenso y constante. Si observas que el llanto no es apaciguado con nada, es momento que acudas a emergencias para que den con la raíz de su dolor. Lo que diferencia este llanto del tradicional es que es un sonido agudo que parece no tener fin.

 

 

Cosas como la diarrea, la fiebre, la debilidad y la somnolencia también son alertas puntuales. Pero tranquila, consulta a tu médico y verás que muy pronto tu bebé mejorará.