Los primeros años constituyen una etapa clave en el aprendizaje de idiomas. A diferencia del estudio convencional, que puede consistir en memorizar palabras o estudiar reglas, la permeabilidad de los más pequeños facilita su inmersión lingüística y, por ende, la adquisición de otras lenguas del mismo modo que la nativa.
Muchos padres que quieren que sus hijos aprendan inglés deciden apostar por modelos educativos como el de los colegios británicos y cada vez es más común encontrar búsquedas de centros como Colegio británico en Murcia. Pero ¿cómo trabajan en realidad estos centros la inmersión lingüística nativa?

La importancia de aprender desde los primeros años
Durante la niñez, nuestro cerebro presenta una gran capacidad para empaparse de todo lo que le rodea. Desde diferentes estímulos, hasta información tanto social como de nuestro entorno, y la forma en que nos comunicamos no es diferente.
El aprendizaje de la lengua en los niños se produce de una manera espontánea, por lo que estar en un ambiente donde se escucha y se practica, al mismo tiempo que se realizan actividades cotidianas, favorece la inmersión lingüística.
Estudiar un idioma no es lo mismo que vivirlo
Para lograr una adecuada inmersión lingüística es importante que el idioma, en concreto, esté presente en diferentes ámbitos de la vida durante el día. De ahí el valor de los colegios británicos, por ejemplo, pues su modelo educativo se basa en la inmersión en el inglés gracias a profesores nativos y con un enfoque práctico.
No es únicamente estudiar esta lengua, sino de que el niño la utilice como una herramienta para relacionarse con quienes lo rodean, de forma que aparte del vocabulario, adquiera las estructuras propias del idioma, así como la pronunciación y la entonación.
La inmersión lingüística en los centros británicos
Al contar con docentes nativos (o bilingües certificados), la exposición de los niños al inglés se produce de una manera más natural y enriquecedora. Gracias a ello, pueden desde diferenciar contextos hasta escuchar diferentes acentos, mientras aprenden diversas formas de construir frases. Todo ello mediante actividades completamente cotidianas y sin la impresión de que están estudiando una única materia, pues, en realidad, están usando el inglés para aprender todas las demás.
Todo ello, al final, reduce la dependencia de la traducción mental, porque los niños integran el idioma de una forma natural, hasta el punto de entender y aprender a comunicarse tanto en español como en inglés.
Inmersión lingüística nativa como base de la comunicación a largo plazo
Un niño o una niña no van a aprender el inglés de un día para otro gracias a la inmersión lingüística, sin embargo, con el tiempo esta les permitirá comunicarse a la perfección en una segunda lengua. ¿La razón? La inmersión lingüística nativa representa una base sólida que se construye de manera progresiva a lo largo de las distintas etapas educativas. Por eso, es fundamental que comience en los primeros años.
Los colegios británicos conocen la importancia de aprender a edades tempranas y, por ello, cuentan con una metodología que gira en torno a esta inmersión. El objetivo, al final, es relacionarse con el inglés de la misma forma que se hace con el español, para que los niños lo integren y terminen comunicándose con él de la misma manera en que lo hacen con su lengua materna.



