Le leche constituye el alimento primordial de todo recién nacido. Su aporte proporciona la energía y los nutrientes necesarios para su óptimo desarrollo físico y mental. La lactancia materna es la mejor opción para el bebé, pero si por alguna circunstancia la madre no puede amamantar a su hijo, es necesario en estos casos la utilización de leche artificial.

La leche administrada con biberones implica un adecuado cuidado de la higiene para evitar su contaminación, capaz de producir una enfermedad en el bebé.

Los biberones deberán ser de un material fácil de limpiar, preferentemente irrompible, que puedan calentarse a altas temperaturas. Existen varias opciones de plásticos a nivel comercial, con distintos tamaños y formas para adaptarse a cada necesidad particular.

Los biberones deberán hervirse en agua para la destrucción de posibles bacterias, siendo un método en desuso.

Una mejor opción es la utilización del horno microondas, que permite la destrucción bacteriana en un proceso más simple que implica menor tiempo. Otra ventaja de la utilización de microondas para la higiene de biberones es su amplia disponibilidad en todas las casas además de su bajo costo. Se deberá comprar biberones aptos para microondas, siendo la mayoría de los que se comercializan actualmente.