Cómo afecta la dieta de la madre a los hábitos alimenticios del niño

Diversos estudios científicos han demostrado que la dieta de una madre tiene un impacto directo en la salud del bebé. Esto no solo ocurre durante el embarazo, también está asociado al período de lactancia o incluso después, en los primeros años de vida. Además, algunas investigaciones han ido más allá de la alimentación, analizando los niveles de actividad de la madre y su efecto directo en la salud, el peso y la alimentación del niño, tanto en el presente como en el futuro.

Alimentación en madres y niños

Una investigación de la Universidad Estatal de Michigan encontró que los niños eran menos propensos a comer frutas y verduras, los pilares de una dieta saludable, si sus madres no lo hacían. Investigaciones adicionales publicadas en The Journal of Law, Medicine, & Ethics demuestran que “el modelo de los padres juega un papel importante en los hábitos alimenticios y las preferencias alimentarias de un niño”.

Concretamente, los primeros cinco años de vida son una época de rápido crecimiento y cambio físico. “Se trata del período de edad en el que las conductas alimentarias pueden servir como base para el desarrollo de patrones alimentarios futuros”, informan los autores del estudio. Durante estos primeros años, los niños aprenden qué, cuándo y cuánto comer basándose en la transmisión de creencias, actitudes y prácticas culturales y familiares en torno a la comida y la alimentación.

Hábitos alimenticios de madres e hijos

Cuanto más saludable estés, más saludable estará tu hijo

No siempre debes comer lo mismo que tu hijo, de hecho, no es recomendable hacerlo así, pero has de marcar un patrón sano en la alimentación del pequeño. Es una tarea tanto para madres como para padres, aunque muchas veces el vínculo con la leche materna o el propio vientre puede tener algo que ver con los hábitos alimenticios que se generen en un futuro en el bebé, o incluso con ciertas enfermedades infantiles si no se sigue una dieta sana y equilibrada durante el embarazo y la lactancia.

Debes saber que puedes prevenir o tratar algunos problemas de salud que afectan principalmente a las mujeres mediante una alimentación sana y un estilo de vida saludable. Esto no debe alejarnos del objetivo cuando estamos criando a un niño, ya que sus hábitos alimenticios también nos deben preocupar y tendremos que educarle dando ejemplo.

Consejos de alimentación para niños

En primer lugar, debes priorizar el desayuno. Los niños en crecimiento necesitan empezar el día con energía, no solo para alimentar sus mañanas, sino también para promover el crecimiento y el desarrollo cerebral adecuados. Puedes optar por un yogur griego con arándanos o unos deliciosos huevos revueltos con verduras.

Por otra parte, las investigaciones muestran que las familias que comen juntas prosperan juntas. Es decir, es importante establecer una hora para la cena y garantizar que en la mesa no habrá ningún tipo de distracción (teléfonos, tablets, televisión, etc.). De esta forma estimularás una conexión más fuerte con tus hijos y será más fácil controlar las porciones que ingieren de cada alimento.

Si el problema de tu hogar radica en la “despensa de los antojos”, quizás vaya siendo hora de reemplazar los productos menos recomendables (patatas fritas, galletas, dulces…) por otros más saludables (verduras y frutas cortadas, hummus, frutos secos…). Puedes seguir el mismo patrón en la nevera.

Esto no significa que los caprichos estés fulminantemente prohibidos. De vez en cuando es importante darte algún capricho en familia y saltarte estas restrictivas normas de alimentación. Hazlo con moderación y disfruta de esos momentos raros en los que saboreas una hamburguesa, compartes una pizza o dejas que tu hijo se pida ese postre que tanto le gusta.

En resumen, cuantos más alimentos saludables estén expuestos ante el día a día de tus hijos, más aptos serán para disfrutar de una dieta diversa y rica en nutrientes durante toda la vida.

Referencias

Savage JS, Fisher JO, Birch LL. Parental influence on eating behavior: conception to adolescence. J Law Med Ethics. 2007 Spring;35(1):22-34.

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